Márcate unos objetivos claros y realistas
Tener objetivos diarios claros al estudiar te ayudará a organizar mejor el tiempo y a concentrarte. Esto evitará distracciones y te dará la motivación necesaria durante todo el camino. Es crucial que los objetivos sean realistas, teniendo en cuenta el tiempo disponible, para evitar frustraciones.
Por ejemplo, en lugar de proponerse estudiar 3-4 horas diarias que quizá no sean realistas, podemos empezar por asegurar 1-2 horas al día e ir aumentando en la medida que tenemos el hábito adquirido o disponemos de más tiempo.
Diseña un calendario de estudio flexible
Un calendario te permitirá estructurar lógicamente el contenido y estimar el tiempo necesario para cada tema. Planifica cuántas horas al día y a la semana dedicarás al estudio, y asígnate tareas concretas. Usa una agenda física o digital para registrar tus horarios de estudio, asegurándote de incluir tiempo para comidas, descanso y otras responsabilidades.
Por ejemplo, puedes usar Google Calendar o una app como Notion para organizar bloques de tiempo para estudiar temas, hacer test o repasar. De ser posible, reserva los últimos 3-4 meses antes del examen para repasar los temas de forma intensiva y hacer simulacros de examen.
Prioriza los contenidos más importantes
Identifica los temas clave y priorízalos en tu plan de estudio diario y semanal. Una forma práctica es clasificar los temas en tres categorías: 1) Temas más probables en el examen, 2) Temas que dominas menos y 3) Temas secundarios. Dedica más tiempo a los temas de las dos primeras categorías.
Por ejemplo, si en convocatorias anteriores para las oposiciones que te estás preparando ciertos temas han sido recurrentes con un mayor número de preguntas, como «La ley 39/2015 o el TREBEP” dales prioridad máxima.
Empieza por el contenido más difícil
Dado que el esfuerzo mental disminuye con el paso de las horas, es recomendable abordar los temas más complejos al inicio del día, cuando tu mente está más fresca, y dejar los más sencillos para más tarde.
Por ejemplo, si te resulta difícil entender las leyes de derecho administrativo, dedícales las primeras horas del día y deja para el final de tu sesión de estudio los repasos de esquemas o la realización de tests o casos prácticos.
Aunque pueden haber excepciones, hay personas que tienen mucha menos energía por las mañanas que a últimas horas del día. Todo es conocerse, escuchar el propio cuerpo y estudiar en consecuencia.
Utiliza técnicas de estudio eficaces
Apóyate en técnicas de estudio como:
● Subrayado: Usa colores diferentes para destacar definiciones, conceptos clave o ejemplos.
● Esquemas y mapas mentales: Por ejemplo, al estudiar el “Estatuto básico del empleado público”, puedes crear un esquema con las partes principales y ejemplos prácticos.
● Método Pomodoro: Estudia 25 minutos seguidos y descansa 5. Usa aplicaciones como «Focus To-Do» para cronometrar tus bloques.
● Flashcards: Para memorizar artículos de leyes o plazos o fechas importantes.
Crea una rutina diaria de estudio
Establecer un hábito diario te ayudará a estructurar tu jornada y a ser más eficiente. Procura estudiar siempre a la misma hora, preferiblemente en el momento del día en que te sientas más productivo, y en un lugar tranquilo que favorezca tu concentración. Por ejemplo, si eres más productivo por la mañana, establece un horario de estudio que se concentre en la franja horaria de 8:00 a 13:00 y dedica la tarde a repasos o ejercicios. Pero claro, todo depende de tu disponibilidad de tiempo para dedicarlo al estudio de la oposición.
Enfócate en una cosa a la vez
Evita estudiar varios temas a la vez. Esto puede reducir tu concentración y afectar la calidad de tu aprendizaje. Trabaja en un solo tema hasta comprenderlo antes de pasar al siguiente. Pero si ves que estás bloqueado en un punto, cambia de actividad y pasa al siguiente. Ya lo retomarás en otra ocasión cuando seguramente lo verás de otra manera.
Cultiva la disciplina
La clave del éxito en las oposiciones está en la disciplina. Esto implica comprometerte con tus planes y tener la fuerza de voluntad para cumplirlos, incluso en días de baja motivación. La constancia y la visualización de tus objetivos finales te ayudarán a mantenerte enfocado.
Por ejemplo, puedes crear un cartel motivacional con frases que te inspiren y colócalo en tu lugar de estudio.
Reserva tiempo para el ocio
Es esencial realizar pausas y desconectar del estudio para evitar el agotamiento. Dedica tiempo diario y semanal a actividades que disfrutes, como caminar, practicar deporte o relajarte. Durante las pausas cortas (10 minutos), evita el uso del teléfono para no desconcentrarte.
Por ejemplo, usa esos 10 minutos para estirarte, preparar un té o simplemente mirar por la ventana.
Descansa y duerme adecuadamente
El descanso es fundamental para mantener la concentración y retener información. Asegúrate de dormir entre 7 y 8 horas diarias. Si tienes problemas para conciliar el sueño, recurre a técnicas como infusiones relajantes o una rutina de relajación antes de dormir. Complementa esto con actividad física diaria, como caminar o hacer ejercicio ligero.
Por ejemplo, una caminata de 30 minutos al atardecer puede ayudarte a relajarte y dormir mejor.
Entrena tu mente
Puedes dedicar al menos 15 minutos diarios a actividades que estimulen tu mente, como sudokus, ajedrez o aplicaciones para entrenar el cerebro. Por ejemplo, usa la app «Elevate» o «Lumosity» para trabajar la memoria y la atención.
Crea un espacio de estudio adecuado
Tu lugar de estudio debe ser cómodo, ordenado y libre de distracciones. Si tu hogar no es el entorno ideal, considera estudiar en una biblioteca. Elimina del espacio elementos que puedan distraerte, como el teléfono.
Por ejemplo, puedes usar una caja o cajón para guardar el móvil mientras estudias y colocarlo fuera de tu vista.
Incorpora una planificación de repasos regulares de las leyes
Metodología TEMA (Traducir las leyes, Entender las leyes, Memorizar las leyes y Aplicar las leyes). La memorización es secundaria a la comprensión de la ley. Irás memorizando a medida que vayas repasando el temario en tus sesiones de repaso semanales. Es fundamental repasar las leyes de forma continua una vez vistas, para consolidar el aprendizaje y no olvidar el contenido. Recomendamos dedicar al menos un día a la semana exclusivamente al repaso de leyes ya estudiadas. Para ello, puedes emplear el método de arrastre, que consiste en avanzar con leyes nuevas mientras dedicas tiempo a repasar leyes previamente vistas.
Por ejemplo, puedes dedicar 5 días a la semana para la visualización de la clase, estudio del temario y realización de tests y casos prácticos correspondientes y al menos un día (3-4 horas) al repaso de leyes ya vistas.
Si estás estudiando la Ley de Procedimiento Administrativo Común, programa repasos semanales de los primeros artículos mientras continúas avanzando en los siguientes. Este enfoque asegura que mantengas fresco todo el contenido en tu memoria.
Supera las dificultades habituales durante el estudio
Los opositores se enfrentan a diversos obstáculos a lo largo del proceso de preparación.
Aquí te ofrecemos estrategias detalladas para superarlos:
● Desmotivación:
○ Causa: Puede surgir por falta de resultados inmediatos o porque la meta parece muy lejana.
○ Estrategia: Divide tu meta final en pequeños objetivos semanales. Celebra cada avance, como terminar un tema o mejorar en un simulacro. Visualiza cómo cambiará tu vida al conseguir la plaza. Crea un tablero de inspiración con imágenes, frases o logros.
● Ansiedad y bloqueos:
○ Causa: Miedo al fracaso o acumulación de tareas.
○ Estrategia: Practica diariamente técnicas de relajación como la respiración 4-4-4 (inhalar en 4 segundos, mantener 4 y exhalar en 4). Divide el contenido en bloques más pequeños para que las tareas sean manejables. Escribe tus preocupaciones en un diario para despejar la mente.
● Problemas de concentración:
○ Causa: Distracciones externas o mentales.
○ Estrategia: Estudia en bloques de tiempo utilizando el método Pomodoro. Identifica tu mejor horario de productividad (mañana, tarde o noche). Usa aplicaciones como «Forest» para minimizar el uso del móvil. Cambia de técnica o lugar de estudio si sientes fatiga mental.
● Falta de organización o planificación:
○ Causa: No tener un sistema claro para gestionar el tiempo.
○ Estrategia: Crea un plan semanal con tareas concretas. Dedica los domingos a planificar la semana. Revisa tu progreso al final de cada día y ajusta tu calendario si es necesario. Si necesitas ayuda, utiliza herramientas como «Trello» o «Notion» para organizar tus tareas.
● Falta de resultados inmediatos:
○ Causa: El esfuerzo inicial puede no reflejarse rápidamente en simulacros o test.
○ Estrategia: Cambia el foco hacia el progreso, no hacia la perfección. Compara tu desempeño actual con meses anteriores y no te frustres por errores; úsalos como aprendizaje.
● Situaciones personales complicadas:
○ Causa: Problemas familiares, laborales o de salud.
○ Estrategia: Habla con tus seres queridos para obtener apoyo emocional. Organiza tu tiempo para incluir descansos. Si la carga emocional es alta, busca ayuda profesional para gestionar el estrés.
● Falta de apoyo del entorno:
○ Causa: Personas cercanas que no entienden la dedicación que requieren las oposiciones.
○ Estrategia: Comunica tus metas y horarios con claridad. Busca apoyo en grupos de estudio o foros de opositores donde puedas compartir experiencias y motivarse mutuamente.
● Pensar en el número limitado de plazas:
○ Causa: Competencia elevada que genera presión adicional.
○ Estrategia: Enfócate en tu preparación, no en los demás. Refuerza tus puntos débiles y maximiza tus puntos fuertes. Realiza simulacros para mejorar tu confianza y capacidad de respuesta en examen.
Superar estos desafíos requiere flexibilidad, autocuidado y constancia. No dudes en pedir ayuda cuando lo necesites, ya sea a un preparador, compañeros o familiares.
Cultiva una mentalidad positiva
Tener una actitud positiva ante el estudio es clave para mantener la constancia y la motivación. Enfoca los desafíos como oportunidades de aprendizaje en lugar de obstáculos. Acepta que habrá días difíciles, pero no permitas que definan tu progreso. Usa afirmaciones positivas, rodéate de personas que te apoyen y evita el diálogo interno negativo. Por ejemplo, en lugar de pensar «No soy capaz de recordar esta ley», di «Voy a repasar este tema una vez más y mejoraré poco a poco». La mentalidad positiva te ayudará a gestionar mejor el estrés y a afrontar el estudio con más energía y confianza.
Recuerda tu objetivo
Mantén siempre presente la razón por la que estás estudiando. La motivación te ayudará a superar los momentos difíciles y a mantener el enfoque en tu meta final. Por ejemplo, escribe una carta a tu «yo del futuro» recordándole por qué decidiste opositar y léela cuando necesites un extra de energía.
¡No te rindas!
Las oposiciones son un camino largo y exigente, pero cada esfuerzo que realizas te acerca más a tu meta. La constancia, la disciplina y la actitud positiva son claves para alcanzar el éxito. Habrá días difíciles, pero recuerda por qué empezaste. Confía en tu preparación y sigue adelante con determinación. Todo es posible con esfuerzo, dedicación y perseverancia. ¡Tú puedes lograrlo!


